Esta práctica comenzó en círculos gay muy reducidos, donde infectados con el virus del VIH tenían sexo sin protección. La práctica, denominada “barebacking”, fue creciendo junto con la eficacia de los tratamientos contra el VIH. Hoy, homosexuales y heterosexuales le perdieron el miedo a la enfermedad y redujeron sus precauciones.
Ruleta rusa. Hoy la infección por VIH es una enfermedad crónica, y muchos creen que se cura fácilmente
El VIH, virus del Sida, la Enfermedad de Transmisión Sexual que detuvo en seco la revolución sexual iniciada en la década de los ‘60, ya no asusta. O al menos no lo hace con un grupo de personas cada vez más militante, extendido y de todas las orientaciones sexuales que, con el avance de los cócteles que vuelven indetectable al virus en la sangre, reivindican el placer del sexo sin preservativos. Desde las asociaciones de lucha contra el Sida, dicen que es sólo una práctica sin muchos adeptos, pero reconocen su crecimiento y el fracaso de las campañas de concientización. “Si bien hay información sobre la necesidad de protegerse, en algunos grupos no se logró un cambio de conducta. Creen que sólo les pasa a los “otros”, por abuso de alcohol y sustancias adictivas, o simplemente por la inconsciencia del placer”, explica la Dra. Gabriela Bugarín, Infectóloga.
En Fundación Huésped, Buenos Aires, que trabajan hace veinte años con pacientes en rehabilitación, reconocen que esta modalidad se extendió, pero en grupos puntuales, “hombres y mujeres de clase media y media alta, que luego de años de lucha para lograr conciencia, bajaron la guardia por los avances médicos que permiten vivir plenamente, aún con la enfermedad.
El sexólogo y psiquiatra Adrián Sapetti, dice que “hay gente que piensa y cree que existe una cura. Hay una actitud de omnipotencia un poco suicida que habría que revisar”. Para el Dr. Claudio Bloch, Director de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual del Ministerio de Salud de la Nación, esta moda “está circunscrita a ciertos círculos reducidos, y no tiene que ver con el desconocimiento o la falta de información sino que es un modo de vivir la sexualidad. Las políticas de prevención están dando resultado”, retruca.
La tendencia de las fiestas donde el “leit motiv” es no usar preservativo comenzó en el mundo gay, pero pronto se extendió a los heterosexuales. Prácticas como el glory hole o el barebacking, originarias de Estados Unidos y algunos países europeos como Holanda, ya forman parte de los rituales de muchos argentinos. En el primero, por una abertura pequeña en una pared que hay en algunos clubes, el hombre introduce el pene para recibir sexo oral con cierto grado de anonimato. El barebacks sería, traducido al castellano, algo así como “montar a pelo” (penetración sin el uso de profilácticos). Se trata de fiestas, donde todos o muchos de los asistentes son seropositivos (VIH+) que buscan tener relaciones sexuales sin cuidarse. Y es posible encontrar anuncios en Internet que dicen: “Buscamos personas que deseen propagar el VIH y personas negativas que deseen volverse seropositivas”. “No me parece que tener Sida hoy sea terrible como en los ‘80”. “Para tener relaciones sexuales necesito que sea sin forro”. “Prefiero vivir enfermo que renunciar a pasarla bien”, cuenta un barebacker de 36 años, que no sabe si está infectado porque nunca se hizo el test. “Estos rituales son exitosos en la medida en que muchos quieren “pertenecer” a…”
Los enfoques sobre el sexo seguro han cambiado drásticamente. Hoy vivir con VIH es una enfermedad crónica, entonces circula la falsa creencia de que si de última me infecto, tomo las medicinas y listo”, explica Carlos Blanco, quien trabaja con pacientes infectados a través de técnicas como yoga y meditación. Pero los barebackers defienden sus preceptos: “¿Hay algo malo en esto? Sentir el sexo sin limitaciones es parte de la libertad individual”, opina Kevin, que publica su pedido en la Web.
Desde la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) aclaran que no promueven este comportamiento. “Cada uno tiene la libertad de usar o no preservativo, pero es mentira que el Sida se erradicó. La cantidad de enfermos está creciendo, pero hay menos muertes. Creo que hay una exageración del deseo sin medir riesgos”, opina Cesar Cigliutti, su Presidente. “Quien enfrenta el riesgo de enfermarse, implementa defensas maníacas que implican negación, omnipotencia, y desprecio”, resume la psicoanalista Lía Ricón.”
martes, 31 de marzo de 2009
Sexo sin profiláctico, modalidad gay adoptada por heterosexuales. Tendencia ‘barebacker’.
Publicado por Larumbilla en 22:39
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2 comentarios:
No sé quienes son peores: si los egoistas que con tal de pasarselo bien les da igual infectar a otros o los suicidas que aun sabiendo a lo que se exponen, acceden a practicar sexo de forma no segura.
Nos aburrimos, hemos dejado de apreciar las pequeñas cosas y necesitamos riesgo a toda costa. ¿En que nos estamos convirtiendo?
Es muy natural que te cause esa sensación el contenido del artículo, por eso, sostengo, que el cuidado de la salud es responsabilidad de cada individuo, porque esperar que otros nos cuiden o nos protejan nos pondria en un lugar de no poder decidir sobre el cuidado de nuestra salud, nuestro cuerpo. Si bien la nota habla de una modalidad que se usa en algunos paises ( incluida Argentina), hay personas que viven con vih y no lo dicen ya que no están obligados a hacerlo, otras q simplemente no saben si tienen o no el virus u otras Its, ya que nunca se hicieron pruebas de detección,mi postura es que cada uno tendria que ser responsable de las práticas sexuales que elige y tener presente que las relaciones genitales sin el uso correcto del preservativo , pueden implicar exposición, no solo frente al vih sino a otras Its.
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