viernes, 26 de septiembre de 2008

Ahora...NOSOTRAS


Si bien el uso del preservativo femenino puede verse como una alternativa posible, la realidad en nuestro país nos demuestra que sigue siendo un gran desafío para los Programas y políticas de salud. Si bien su incorporación al Programa Nacional de Sida es reciente, cabe esperar que pronto se pueda tener acceso a los mismos a través de Programas Provinciales, Municipales y Organizaciones de la Sociedad Civil.
Hasta el momento exisíian algunas hipótesis acerca del uso o no del preservativo femenino:

Factores socio-culturales
Para la prevención del VIH el uso del preservativo queda bajo la responsabilidad y control del varón, lo cual deja a la mujer en una situación de vulnerabilidad y desventaja.
La experiencia de más de diez años de trabajo en talleres y grupos de reflexión para PVVS (Personas que Viven con VIH Sida), me ha demostrado que a la hora de “negociar” el uso del preservativo, muchas mujeres se vieron expuestas a situaciones de violencia por parte de sus compañeros.
A su vez, las trabajadoras sexuales nos dicen que algunos clientes ofrecen mucho más dinero por no utilizar preservativo. Por lo tanto, es evidente que hasta ahora en nuestra sociedad, el uso del preservativo en la mayoría de los casos, queda a cargo del varón quien es el que tiene el “poder” a la hora de decidir si usarlo o no.
Por otra parte, cuando hablamos de responsabilidad compartida, ambos deberían tener la posibilidad de elegir,;es decir, cuando un hombre dice: “yo no uso, no me lo pongo”, la mujer pueda decir, “yo sí uso, yo sí me lo pongo” .
Mis preguntas son: ¿Por qué no se tiene en cuenta a la mujer? ¿ Por que no ofrecerle la posibilidad de tener una participación responsable y tener un rol activo a la hora de elegir? . Cabe mencionar que aquí hablo no solo de prevención primaria, sino también de prevención secundaria , no solo prevenir la infección sino la reinfección. “La transmisión del varón a la mujer durante el acto sexual es dos veces más probable que a la inversa” (Dr. Pedro Chan , Fundación Huésped).

Factores económicos
El preservativo femenino es relativamente costoso , el precio medio ronda entre los 6 y 7 pesos, lo que marca una diferencia importante con el preservativo masculino.
Nuevo desafío
Existe un proyecto, creado y diseñado por un grupo de personas que desde hace años trabajamos en la problemática del VIH/Sida. El mismo apunta a trabajar para la incorporación del preservativo femenino en nuestra sociedad.
Aún hoy muchas personas no saben utilizar correctamente el preservativo masculino que existe desde hace años, por lo tanto es todo un desafío para esta nueva estrategia de prevención fomentar el hábito del uso del preservativo femenino.
El objetivo es ofrecerle a la población en general la posibilidad de contar con los conocimientos necesarios para su uso de manera correcta teniendo en cuenta que es algo nuevo, desconocido por lo que son pocas las personas están al tanto de que existe y pocas saben como utilizarlo. Identificar ventajas y desventajas del mismo, crear un espacio de diálogo y debate acerca de esta nueva experiencia que desde ya debe ser vista como un acierto en la manera en que se siga apostando a la educación, formación y capacitación de nuestra población, permitiendo así que esta nueva herramienta de prevención resulte eficaz.

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